Los profesionales de la salud especializados en trastornos de la alimentación están alertando sobre la gravedad de un problema relativamente reciente cuya incidencia parece aumentar significativamente entre mujeres jóvenes y sobre el que aún se está estudiando.
Se trata de la alcohorexia, término que une los conceptos alcohol y orexia, (del griego órexis «ὄρεξις» impulso, deseo, apetito). Así pues, se hace referencia a la ingesta de alcohol como alimento principal.
La eyaculación precoz es definida actualmente como «falta de control voluntario sobre el reflejo de eyaculación». No obstante, esta definición debe ser entendida con matices, ya que ningún hombre puede ejercer un control absoluto sobre su eyaculación.
El apego, concepto que hace referencia al vínculo afectivo que se establece entre dos personas, ha sido y sigue siendo ampliamente estudiado en psicología, dada su especial relevancia en el desarrollo del ser humano.
El nacimiento de un hijo abre una nueva etapa en la vida de la pareja, ocasionando diversos cambios tanto sociales como psicológicos y también, especialmente en el caso de la madre, biológicos.
Dichos cambios suelen ir acompañados de una nueva visión del mundo y de una nueva forma de sentir, en la cual, el afecto, el placer y la sensualidad adquieren diferentes dimensiones.
El embarazo, una de las mejores etapas de la vida para muchas mujeres, es también un periodo de cambios rápidos y continuos. Desde el mismo momento en que una mujer recibe la noticia de su embarazo, comienzan a producirse cambios tanto a nivel psicológico como fisiológico que, consecuentemente, modificarán otros aspectos de su vida.
La sexualidad, es una de las dimensiones humanas que más depende de otros factores de nuestra existencia, por ello, obviamente, los procesos de cambio que acontecen en el periodo de gestación modificarán la manera de percibir y sentir la propia sexualidad.
En un entorno social, donde la capacidad de relacionarse es una demanda continua del medio, la inseguridad, recelo y ansiedad ante situaciones sociales son fenómenos frecuentes en la población. Este tipo de temores suelen interferir de manera negativa sobre la vida de la persona que los padece y pueden llegar a convertirse en fobia social, definida por el DSM-IV como “miedo marcado y persistente a situaciones sociales debido al temor a hacer el ridículo o ser humillado por actuar inadecuadamente o por mostrar síntomas de nerviosismo” (American Psychiatric Association, 1994). La frecuencia de dichos miedos está aumentando progresivamente en la población occidental y el inicio de la ansiedad social es cada vez más temprano, en torno a los 5-6 años de edad (Ginsburg y Grover, 2005), afectando entre un 5% y un 15% de jóvenes y llegando a constituir lo que para muchos autores es el trastorno más prevalente en niños y adolescentes (Heimberg, Stein, Hiripi y Kessler, 2000; Merikangas, Nakamura y kessler, 2009).
Nuestro organismo, al igual que el de otros seres vivos, está preparado de manera natural para hacer frente a diferentes situaciones inesperadas que puedan poner en juego nuestra supervivencia.
La respuesta inmediata ante un peligro es la huida o la lucha, para facilitar tal fin el sistema nervioso pone en marcha toda una serie de mecanismos de activación.
Artículos de psicología general, infantil, terapia de parejas, sexología y antropología
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